NEURODIVERGENCIAS
20/10/2026
Distintas formas de aprender, pensar y sentir
¿Qué necesitan las familias cuando reciben un diagnóstico o una evaluación que identifica necesidades específicas en sus hijos e hijas?
Creo que lo primero que debemos comprender es que, cuando llega un diagnóstico, no llega únicamente una información clínica o educativa. Llega una nueva manera de interpretar muchas experiencias previas y, en ocasiones, una nueva forma de mirar el futuro. El diagnóstico afecta al niño, pero también puede transformar la dinámica de toda la familia. Puede modificar las expectativas de los padres, generar discrepancias en la pareja, influir en la relación con los hermanos o provocar tensiones con la familia extensa y el entorno educativo.
Antes de ofrecer respuestas, necesitamos ESCUCHAR: No debemos patologizar las respuestas emocionales de las familias: el miedo, la ambivalencia o la necesidad de tiempo son respuestas comprensibles ante la incertidumbre, la falta de apoyos o las barreras que encuentran.
Antes de dar pautas, necesitamos COMPRENDER: Algunas familias necesitan acompañamiento psicológico, otras necesitan información fiable, otras orientación puntual, otras apoyo social o educativo. La intervención debe responder a sus necesidades reales, no a una idea preconcebida de cómo deberían vivir el proceso. Escuchando las aportaciones de mis compañeros y compañeras de mesa, me quedo con una idea muy potente: la necesidad de comunicación.
Considero imprescindible que exista una verdadera coordinación entre las familias, los centros educativos, los profesionales de la psicología, los servicios sanitarios o los recursos sociales. Del mismo modo considero que acompañar a las familias no consiste únicamente en ayudarlas a gestionar las dificultades de sus hijos, sino también en ayudarlas a conservar el vínculo, la confianza, la capacidad de disfrutar juntos y la esperanza de construir un futuro posible.
Tras la charla, habiendo escuchado las aportaciones de mis compañeros y compañeras de mesa, una idea se ha entretejido con fuerza: la necesidad de comunicación.
- Comunicación dentro de la familia, entre los padres y con su hijo o hija para transmitirle de un modo comprensible su diagnóstico. Un modo claro y sencillo que le ayude a comprenderse, a ponerle nombre a su comportamiento, a su sentir. Una mirada centrada en sus fortalezas, para desde ahí, cubrir sus necesidades.
- Comunicación con la familia extensa: los abuelos, tíos, primos... compartiendo información y tal vez dando indicaciones si fura necesario.
- Comunicación con el entorno educativo, con transvase de información bidireccional, construyendo de este modo una relación de ayuda mutua y acompañamiento desde el respeto y la empatía.
- Comunicación con los servicios sociales para que, en caso de que los padres no sepan o no puedan acompañar las necesidades del menor, puedan ser derivados a los recursos disponibles para ellos.
- Comunicación con la comunidad, generando espacios de encuentro y sensibilización.
